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Estimados Conciudadanos:
Aunque ya di una opinión rápida sobre el Voto Nulo hoy a medio día, agrego que casi casi me convencen porque, después de revisar varias respetables opiniones, algunas de ellas que van en el sentido de que si el voto nulo llega a determinado porcentaje se repita la elección en tal distrito, que el voto nulo no tiene efectos en la composición final del Congreso, que no vale para efectos jurisdiccionales, que el Congreso se constituye en un contrapeso del presidencialismo (¿!!¡¡?), que el voto nulo es también ejercer el derecho al voto, que en este caso es la abstención activa, etc., creo que debemos ir más al fondo de todo esto.
¿Qué motiva a los ciudadanos a votar, a no votar o a anular activamente el voto? La política, o más bien, las formas de hacer política en México, la “partidocracia” decadente que tanto daño hace a la democracia en México, está en plena decadencia.
Lo que a mi parecer está en el fondo es que los diputados (locales y federales) y los senadores, con sus honrosas excepciones, a lo largo de las legislaturas y cada vez peor, se han alejado de los intereses y las demandas ciudadanas para concentrarse en sus intereses y aspiraciones individuales, de partido, de grupo, económicos, etc.; las “concertacesiones” están a la orden del día; no representan una solución a los problemas reales del ciudadano común, de a pie; una cosa es lo que dicen en sus comunicados oficiales y en sus sesiones, y otra lo que hacen en la simulación de los procesos legislativos, que está a la orden del día.
Negocian a espaldas del pueblo, no respetan las formas, se crean terribles cacicazgos al interior de las legislaturas, se reparten puestos, posiciones, recursos y el poder.
Peor y más grave aún, actualmente están votando peligrosas reformas constitucionales, que representan un retroceso en el régimen de garantías nacionales e internacionales.
Las críticas, los pronunciamientos de las organizaciones civiles, las movilizaciones por demandas populares, las necesidades sociales, etc., les vale. Hacen lo que se les antoja usufructuando el poder que representan. No es el poder público que dimana del Pueblo y se instituye para beneficio de éste (Artículo 39 constitucional).
Perdón, pero ¿cuál contrapeso del poder? Ninguno; votan en base a sus intereses y esa es la constante, que se va agravando día con día. Repito, salvo excepciones.
La pobreza, la pobreza extrema, las demandas indígenas, la violencia institucional (tortura, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, los derechos de las mujeres, etc.) les vale. Ahí están, uno por uno, los Congresos estatales votando por encarcelar a las mujeres que abortan por necesidades económicas, familiares, sociales, etc. Y nadie los para. Las reformas “calderonistas” que castigan a la pobreza y criminalizan a los jóvenes, a los adictos, a los jodidos…
¿No son los diputados y senadores de todos los partidos (unos más que otros) los que han aprobado las peligrosas reformas reaccionarias de Calderón?
Si hay oposición a las iniciativas y acciones del régimen que repercutan en el Congreso, es POR PRESION SOCIAL, por la MOVILIZACION POPULAR, por coerción de las fuerzas sociales y de las Organizaciones de la Sociedad Civil, no por la acción conciente, libre y consecuente de los legisladores (repito una vez más, salvo excepciones).
NO HAY TAL REPRESENTACION DE LA VOLUNTAD POPULAR. Todo es una mera simulación.
En resumen, ya no son útiles al ciudadano, a la democracia, al ejercicio pleno de los derechos humanos, a la justicia social, la equidad, etc., y este sistema debe pasar a la historia.
Entonces, ¿por qué habremos de seguir acudiendo a las urnas para “elegir” a nuestros “REPRESENTARES POPULARES”?
Digo…
Reciban un fuerte abrazo.
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